RAFF Plastics y Toyota impulsan la economía circular con carretillas elevadoras eléctricas

RAFF Plastics da una segunda vida a los residuos plásticos. Cuando tu actividad principal se basa en el reciclaje, la sostenibilidad forma parte de tu ADN. Aunque sus actividades de reciclaje ya tienen un impacto medioambiental positivo, RAFF Plastics quería llevar más allá sus ambiciones de sostenibilidad, reduciendo las emisiones, mejorando la eficiencia energética y reforzando su filosofía circular en todas sus operaciones. Esa ambición les llevó a Toyota Material Handling y a un cambio transformador: sustituir sus carretillas elevadoras diésel por una flota totalmente eléctrica. Lo que siguió es una historia de colaboración e innovación.

 

Acerca de RAFF Plastics

RAFF Plastics, una empresa familiar belga con sede en Houthulst, está especializada en el reciclaje de residuos plásticos. Cada pieza de plástico que entra en las instalaciones se tritura, se lava, se funde, se limpia y se transforma en gránulos de alta calidad, listos para ser utilizados como materia prima para nuevos productos. 
 

 

Datos y cifras

 

Una empresa impulsada por un propósito 

Caroline van der Perre, directora general de RAFF Plastics y representante de la segunda generación de esta empresa familiar, explica que la sostenibilidad siempre ha formado parte del ADN de la empresa. Sus actividades de reciclaje ya generan un impacto positivo, pero los clientes les plantean cada vez más el reto de controlar y reducir las emisiones a lo largo de toda la cadena de valor. Ese impulso externo, combinado con su propio impulso interno, inspiró a la empresa a mirar más allá de sus procesos principales. 

Los paneles solares y los vehículos de empresa eléctricos fueron los primeros pasos. Pero cuando RAFF Plastics obtuvo la medalla de oro de EcoVadis, líder mundial en calificaciones de sostenibilidad, se desencadenó una transformación más amplia. La empresa comenzó a examinar minuciosamente todos los aspectos de sus operaciones, incluidas las carretillas elevadoras que mantienen la producción en marcha. 

Un punto de inflexión: del diésel a lo eléctrico

RAFF Plastics mantenía una colaboración duradera con Toyota Material Handling, que se inició con la implantación de carretillas elevadoras diésel. Sus operaciones son muy intensivas, con carretillas que funcionan en varios turnos en entornos exigentes. Cuando la empresa comenzó a plantearse la electrificación, Toyota fue el socio natural. 

"Nuestro equipo", explica Chris Bonny, director de ventas de Toyota Material Handling Bélgica, "abordó el proyecto con su característica mentalidad Kaizen: pasos pequeños y meditados, dados de la mano del cliente. Aplicaron el principio Genchi Genbutsu: acudir a la fuente para comprender de primera mano los procesos, retos y ambiciones de RAFF Plastics. Solo entonces comenzaron a trazar una hoja de ruta hacia una flota totalmente eléctrica". 

El cambio aportó beneficios inmediatos. Pero el impacto fue mucho más allá de la eficiencia. Las carretillas elevadoras eléctricas consumen significativamente menos energía y requieren menos mantenimiento gracias a que tienen menos piezas móviles y sensibles al desgaste. RAFF Plastics también puede recargarlas utilizando su propia energía solar, lo que refuerza la filosofía circular de la empresa. Incluso las baterías encajan en esta historia: son reciclables en un 98 %.


Un mejor entorno de trabajo 

Además del ahorro de costes y del menor impacto medioambiental, hay otras ventajas. Dentro de la fábrica, la diferencia se notó de inmediato. Las carretillas elevadoras eléctricas reducen la contaminación acústica y las molestias por olores en el entorno de producción, lo que mejora las condiciones de trabajo de los empleados. "Nuestra nave industrial se ha vuelto mucho más agradable. El zumbido constante de los motores diésel ha desaparecido, al igual que los gases de escape", afirma Caroline. "La mejora en las condiciones de trabajo es notable". 

"Dado que las carretillas elevadoras funcionan en varios turnos, recomendamos un sistema clásico de intercambio de baterías de plomo-ácido", explica Dominique Van Mol, director regional de grandes cuentas de Toyota Material Handling Bélgica. "Como no siempre era posible realizar recargas intermedias, esta resultó ser la solución más fiable para un uso continuo. Garantiza que la producción pueda funcionar sin interrupciones".

 

Electrificación en todo el recinto 

La transición comenzó en el almacén, donde el cambio a carretillas elevadoras eléctricas fue lo más sencillo. Animada por los resultados, RAFF Plastics pasó al departamento de trituración, que ahora también es totalmente eléctrico. El siguiente paso es el departamento de extrusión, un reto más complejo, pero en el que Toyota ya les está ayudando a avanzar. 

"Ahí es precisamente donde entra en juego la experiencia de Toyota", explica Caroline, "nos orientan a la hora de elegir las carretillas adecuadas para cada fase de nuestras operaciones. Es una colaboración sostenible en todos los sentidos". 

Una colaboración basada en valores compartidos 

La colaboración entre RAFF Plastics y Toyota va más allá del simple suministro de carretillas elevadoras. Se trata de una colaboración basada en valores compartidos y en una visión común de la sostenibilidad. Esta colaboración es un ejemplo perfecto de cómo la sostenibilidad y la excelencia operativa pueden ir de la mano.  

Hoy en día, RAFF Plastics disfruta de menores costes operativos, un mantenimiento reducido y un entorno de producción más agradable con mejores condiciones de trabajo. La empresa ha reforzado su filosofía circular y ha dado pasos concretos hacia un futuro más sostenible. 

Caroline lo resume muy bien: "La economía y la ecología no son opuestas, sino que se refuerzan mutuamente. Para nosotros no hay vuelta atrás. Seguiremos centrándonos en la electrificación y haciendo que nuestros procesos sean más sostenibles". No podemos sino hacernos eco de ese mensaje.

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